Nuestra Fe
Identidad y Valores Católicos
En el Colegio San José de los Infantes, la formación espiritual no es un complemento, sino el cimiento de nuestra labor educativa. Fieles a nuestra herencia como institución del Arzobispado, educamos a la luz del Evangelio, promoviendo el encuentro personal con Jesucristo y fortaleciendo las genuinas virtudes cristianas.
Creemos firmemente en una educación que transforma el corazón. Por ello, cultivamos en nuestros estudiantes la obediencia, la pureza, el amor al prójimo y el servicio desinteresado. Nuestra comunidad educativa camina guiada por el ejemplo vivo de nuestros santos patronos, quienes inspiran a las nuevas generaciones a ser agentes de cambio y promotores de paz, justicia y solidaridad en la sociedad guatemalteca.
San José
Patrono del Colegio y de la Iglesia Universal
Declarado “Patrono de la Iglesia Católica” por el Papa Pío IX en tiempos de gran adversidad, San José representa el modelo perfecto de obediencia, custodia y fidelidad a los mandatos de Dios. Como esposo de la Virgen María y padre putativo de Jesús, fue el legítimo cabeza y defensor de la Sagrada Familia de Nazaret.
El Papa León XIII y sus sucesores han exhortado al mundo a invocar su patrocinio celeste frente a los peligros que amenazan a la humanidad. En nuestro colegio, San José no solo es un protector, sino un maestro singular de vida. De él aprendemos la “religiosa escucha de la Palabra”, el servicio humilde y la entrega total, valores que buscamos sembrar en cada estudiante y padre de familia para colaborar fielmente en la obra de la salvación.
Santo Dominguito del Val
Acólito y Mártir (27 de octubre de 1250)
Nacido en Zaragoza, España, Santo Dominguito del Val se destacó desde muy temprana edad por su profunda piedad, su pureza de corazón y su hermosa voz, lo que le valió ser admitido como acólito y cantor de la catedral. Su vida diaria transcurría entre el servicio en el altar, el aprendizaje de cantos sagrados y el estudio en la escuela parroquial, mostrando siempre un profundo amor por Cristo.
En el año 1250, debido a su inquebrantable fe, fue capturado y martirizado. Al ser cuestionado, el valiente niño prefirió entregar su vida antes que renunciar a su amor por Jesucristo. Su historia, marcada por el hallazgo milagroso de la Santa Hostia que sus captores intentaron profanar, lo ha consagrado como un mártir de la pureza y la fe. Hoy, es un símbolo de valentía e integridad espiritual para todos los infantes y jóvenes de nuestro colegio.